Historia de Vida

Jueves, 31 de Marzo, 2016

Transformación total

Aferrarse a Dios

 

“Desde que soy fiel a Dios el panorama de mi vida cambió, tengo una nueva visión.”

Jorge Maguiña fue libre del vicio del alcohol, del nerviosismo, insomnio y pesadillas cuando aceptó la invitación de participar en la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo. Ahí pudo experimentar un cambio total y verdadero.

“A causa de una frustración sentimental, mi vida se iba deteriorando poco a poco. Me sumergí en los vicios del alcohol, cigarros y en mis tiempos libres iba a fiestas”, recuerda.

Como no podía conciliar el sueño, Jorge fumaba entre cuatro a cinco cigarros para poder dormir. “Lo hacía diariamente, ya que tenía insomnios y pesadillas. Debido a esto se me hizo imposible dormir sin fumar, para mí era algo normal, según yo era para relajarme”.

Un día en el que Jorge se encontraba ebrio, peleó con su mejor amigo y ambos salieron heridos. “Mi amigo me tiró con un fierro en la cabeza. Me pusieron 25 puntos debido a la gravedad de la herida”.

Con el tiempo, Jorge empezó a presentar serios problemas de salud. “El medico que me atendió me dijo que tenía gastritis crónica y principios de TBC, con esa noticia mi preocupación fue en aumento, pues me encontraba sin dinero y endeudado”.

Sin embargo, todo cambió cuando la hija de Jorge (de su primer compromiso), le dio a conocer que existía un Dios vivo que transforma vidas. Él lo aceptó y hoy en día su vida es otra: “Hice las cadenas sin faltar y Dios me dio la fuerza para dejar todos los vicios.  Siempre seguía los consejos que me daban, buscaba obedecer en todo. Así me convertí en un nuevo hombre. Hoy tengo ganas de vivir, el pasado quedó atrás”, afirma Jorge.

“Cuando participé en la iglesia conocí a mi actual esposa y puedo afirmar que verdaderamente somos felices. Pero eso no fue todo lo que Dios hizo en mi vida, económicamente también fui bendecido y prosperado. Además, estoy sano de todas las enfermedades que tenía. Desde que soy fiel a Dios el panorama de mi vida cambió, tengo una nueva visión. La clave fue aferrarme a Dios y llenarme de Su presencia. Entender la verdad y ponerla en práctica es la salida, la solución”, agrega Jorge.