Historia de Vida

Viernes, 08 de Julio, 2016

El Altar de Dios

Vida con abundancia

 

Roxana:“Mi sufrimiento comenzó desde temprana edad, pues crecí siendo una niña enfermiza. Ya en mi adolescencia, creí que obtendría la felicidad, mas no fue así. Cuando llegué a ser adulta, me casé con la ilusión de formar una familia, sin embargo, lo que más viví en mi relación fue contienda, desconfianza, celos, etc. Al no aguantar esa situación, me separé y caí en una profunda depresión, a tal punto de querer terminar con mi vida. Cada vez que veía a las parejas sonreír, me preguntaba si algún día encontraría la felicidad.

 Vivía en una profunda tristeza, nada de lo que hacía me salía bien, y si conseguía algo, lo perdía inmediatamente.

Esta situación también afectó mi salud, ya que los médicos me detectaron vejes prematura, noticia que terminó de hundirme en el pozo que ya me encontraba. No tenía dinero para el tratamiento, tampoco para los alimentos de mi hija. Era desesperante no tener nada para darle de comer a ella, lo peor fue no tener a alguien a quien contarle mis problemas. Mi madre estaba en el extranjero y, desde allá, me invitaba a participar de las reuniones de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, pero yo no creía que mi vida podía cambiar.

Sin embargo, cuando vi que mi vida ya no tenía solución, acepté la invitación. Así que me acerqué a la iglesia, donde me acogieron con alegría y me dijeron que había llegado al lugar indicado. Eso me hizo sentir especial: ver que existían personas que se preocupaban por mi sufrimiento.

Comencé a perseverar en las reuniones y poco a poco mi vida fue cambiando. Cuando llegó la campaña de la Hoguera Santa, mi situación cambió totalmente, sacrifiqué “mi todo” por el todo de Dios.

Hoy en día, gracias a Dios, tengo salud, mi economía mejoró, tengo dos departamentos, dos autos, puedo comer y comprar lo que quiero sin importar el precio. Mi vida sentimental fue restaurada y vivo feliz a lado de mi familia. Puedo decir que el Altar me devolvió más de lo que yo di. Todo lo que tengo, es gracias al Altar de Dios”.