Historia de Vida

Miércoles, 30 de Noviembre, 2016

Cambio de vida

De la miseria a la abundancia

 

Lorena:“Los problemas económicos que había en mi casa hicieron que sufriera desde niña. Mi papá trabajaba muchas horas, casi no lo veíamos; aun así, el dinero no alcanzaba. Nuestra casa tenía el piso de tierra y el techo era riesgoso porque se podía caer. Mi mamá decía que si caía piedra y el techo se empezaba a romperse, debíamos colocarnos debajo de la mesa o en el baño, era lo único que teníamos de material concreto.

Tiempo después, mi papá falleció y mi mamá se quedó sola con sus cuatro hijos. Sin sustento, pasamos a depender de una tía que nos traía alimentos y mercadería para la semana y a veces ni alcanzaba.

Entonces, mi mamá empezó a hacer cosas para vender y mi hermano salía a trabajar.

Hubo un tiempo en que él iba al mercado central para buscar las verduras desechadas por los verduleros, era tan crítica la situación que vivíamos de lo que él traía para alimentarnos. Yo dejé de estudiar porque la situación era caótica. Yo quería formarme, seguir una carrera, pero en esa situación no pude, fue muy frustrante para mí.

Y así viví mi vida hasta que me casé. Mi esposo trabajaba, pero todo lo que teníamos en nuestra casa era prestado, la cama, la mesa, las sillas, todo. Conocí la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo a través de mi mamá, y al participar de las reuniones comencé a escuchar hablar de la Hoguera Santa. Participaba, tomaba el sobre y daba una ofrenda, pero nunca me entregaba 100 % en las manos de Dios.

Hubo una Hoguera Santa en que mi esposo sacrificó todo lo que teníamos, incluso los ingresos de los trabajos extras, yo estaba segura de que él había guardado un dinero, pero no, él había sacrificado todo, entonces nos quedamos en la dependencia de Dios. En esa semana las puertas comenzaron a abrirse, cosas que eran imposibles comenzaron a darse, trabajos se empezaron a concretar.

En las siguientes Hogueras Santas decidimos sacrificar todo nuevamente, no había resistencia a lo que Dios nos había pedido porque encontramos el camino del éxito.

Hoy, gracias a Dios, mi esposo tiene su fábrica, yo tengo mi local de ropa, tenemos un auto y una casa confortable. Además, compramos un terreno para edificar cabañas, nuestra familia está bendecida, tenemos realmente una vida completa”.