Obispo Gilberto

Viernes, 16 de Diciembre, 2016

Vida en el Altar

El Altar simboliza a Dios

 

Cuando el ofrendante sacrifica su alma en el Altar es porque está seguro y cierto de que el Altar le devolverá la plenitud de Su espíritu.

“…porque Dios es el que en vosotros produce así el querer (la voluntad)como el hacer (sacrificar por la fe), por su buena voluntad”. (Filipenses 2:13)

“Y a Aquel (El Espíritu de Dios)que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros (fe),a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos”.

El Altar simboliza a Dios, y cuando se sube en el Altar para sacrificar, hay una entrega de vida a Dios.

La verdad es que todos sacrificamos. La pregunta es: ¿Para quién sacrificamos? Madres que sacrifican para sus hijos, el que trabaja sacrifica sus horas para la empresa en que labora, estudiantes que sacrifican por sus estudios.

Hay quienes sacrifican para muchas cosas, sin embargo no ven resultado del esfuerzo aplicado. Ya los que sacrifican en el Altar nunca pierden, pues cuando hay entrega total, es imposible que no acontezcan maravillas.

En el Altar el ofrendante recibe una nueva identidad. A partir de ahí, su espíritu cambia, sus actitudes cambian, ya que recibe el Espíritu del propio Dios.

Se trata de vida por vida. La vida del ofrendante expresada a través de su sacrificio a cambio del Espíritu de Dios que está en el Altar.

Fue lo que ocurrió con Moisés, que era lleno de complejos, miedos, incertidumbres, pero después del Altar (el monte Sinaí) se convirtió en un libertador.

Dios quiere hacer maravillas la vida de aquellos que se entreguen el 100% en su Altar. ¿Está usted dispuesto?