Perú

Viernes, 12 de Enero, 2018

Viaje misionero

En el Vado de Jaboc

 

Quince horas en avión separan a Perú de Israel. Esa fue la distancia que tuvo que viajar el obispo Gilberto Santana para llevar los pedidos del pueblo peruano al Vado de Jacob.

En Tel Aviv, capital de Israel, el miércoles 20 de diciembre último el obispo Gilberto se encontró con los demás líderes del mundo de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo (CCES). Junto con ellos partió al Vado de Jacob, lugar donde Jacob lucho contra el ángel hasta obtener su rendición y cambió su identidad, donde a la media noche se inició una vigilia en favor de todas las personas, que cansadas de sufrir enfermedades, de tener una familia destruida, vicios, etc., desean una nueva identidad de vida.

La vigilia que se extendió hasta las cinco de la mañana del jueves 21, fue trasmitida a todos los países donde la CCES está presente en el mundo.

Cambio de identidad

Desde tempranas horas del domingo 24 de diciembre, las largas filas de personas que acudían a la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo del Perú recibieron la bendición traída por el obispo Gilberto desde Tierra Santa. Los asistentes recibieron también el mensaje de fe impartido por el obispo que trato sobre la respuesta del sacrificio y cómo mantener la identidad dada por Dios.

¿Por qué el Vado de Jaboc?

Es el lugar donde Jacob luchó durante una larga y oscura noche con el propósito de ser bendecido y cambiar su identidad.

“Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido”. (Génesis 32:24-28).)