Estudios Bíblicos

Jueves, 08 de Febrero, 2018

Profetas de la Bíblia

Amós

 

Amós era un hombre simple que creció en los campos de Tecoa, en el Reino del Sur (Judá).

Si conoces la historia del profeta Oseas, sabrás que en la época de estos dos profetas el pueblo hebreo estaba dividido en dos reinos: el del Norte (Israel) y el del Sur (Judá). El Reino del Norte vivía un momento de muchas bendiciones. Todo iba bien para el rey Jeroboam y su corte. Sin embargo, tanto el rey como el pueblo despreciaron la presencia de Dios. Por causa de esto, el Señor envió a esos profetas para alertar al Reino del Norte sobre su ruina espiritual. Si el rey y el pueblo continuaran con aquella injusticia e inmoralidad, el fin sería inevitable, como de hecho terminó sucediendo: el Reino del Norte fue dominado, tiempo después, por los asirios ? un pueblo cruel que vivía al norte.

La elección de Dios por usar a Amós como profeta es interesante, porque este hombre no tenía conexión alguna con los profetas de su época, él era un simple habitante rural (Amós 7:14). En su escrito, Amós habla del gobierno, que no le importaban las condiciones financieras de los pobres, mientras los ricos vivían bien. Por causa de esto, había una gran desigualdad social en el Reino del Norte.

Además de eso, las personas, en su mayoría, estaban entregadas al pecado, como Amós escribe:

“Pisotean en el polvo de la tierra las cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando Mi santo nombre.” Amós 2:7

En los tiempos de este profeta, las ganancias eran incontrolables, la inmoralidad era algo común, el Reino del Norte se había desviado de la orientación del Altísimo. La situación de este pueblo es muy similar con la que vivimos actualmente, ¿no es cierto? Los portales de noticias muestran tragedias, violencia y perversiones todos los días. La inmoralidad llega a ser banalizada. Esto demuestra que, aun con el paso del tiempo, la humanidad insiste en distanciarse de los caminos del Creador y en actuar conforme a la propia voluntad.

En cambio, Dios es muy misericordioso y, por eso, siempre ofrece una oportunidad de arrepentimiento para quienes lo quieren (lee la historia del profeta Jonás). Aunque por medio de este profeta (Amós 9:11-13), Él promete la venida del Señor Jesús y establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra, como observó el apóstol Santiago.

“Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar, para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado Mi nombre, dice el Señor (…)” Hechos 15:14-18

Cuando el Señor Jesús se sacrificó en la cruz y concedió la Salvación Eterna para los judíos y los gentiles (no judíos), allí inició Su plan de reconstrucción de Su reino.