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Viernes, 09 de Febrero, 2018

91 días en el Abrigo del Altísimo

Sexta semana

 

Ya entramos en la sexta semana del propósito “91 día en el Abrigo del Altísimo” que inicio el primer día del año y que terminará el día 1° de abril, cuya finalidad es llevar a todos los que creen hasta ese Abrigo donde estarán protegidos de todo mal.

Pero ¿quién encuentra ese Abrigo? Todos aquellos se entregan de cuerpo, alma y espíritu al Autor de la Vida y tienen dentro de sí el Espíritu Santo.

Sin embargo, para tener el Espíritu del Autor de la Vida dentro de sí es necesario buscarlo con todas las fuerzas y hacer de él su objetivo de vida.

Y el Ayuno de Daniel, que comenzó el 25 de enero, vino en un momento oportuno para ayudarte a alcanzar ese regalo, el mayor que el ser humano puede recibir.

En el día que recibas el Espíritu Santo habrás encontrado el Abrigo del Altísimo y allí estarás cien por ciento seguro. Como está escrito en el versículo 7 del Salmo 91, que corresponde a la semana que estamos viviendo:

“Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.”

La persona que recibe el Espíritu de Dios dentro de sí tiene paz, incluso en medio de la guerra. Ningún problema o adversidad, por mayor que sea, es capaz de destruir esa paz, porque ella sabe que está bajo la protección del Abrigo de Dios.

Es esa paz que caracteriza al Espíritu Santo dentro de nosotros, afirmó el obispo Edir Macedo, recientemente, durante la Palabra Amiga. “La primera cosa que sucede cuando recibimos el Espíritu Santo es la paz. La paz de una conciencia limpia, lavada por la sangre de Jesús”.

Él afirmó que si la persona dice que tiene el Espíritu Santo, pero no tiene paz en su interior, entonces no lo tiene. Porque la paz, así como la alegría, son frutos del Espíritu. “Ella es feliz porque tiene el Espíritu del gozo eterno, el Espíritu de la alegría, del amor, no el amor humano, sentimental, sino el amor de Dios. Cuando el Espíritu Santo viene sobre nosotros tenemos pasión por las almas, amor por personas que ni siquiera conocemos, personas que nos odian. Este es el amor que el Espíritu Santo nos da. Entonces, si no hay ese amor, esa alegría dentro de sí, si no hay esa paz, olvídalo, no tienes el Espíritu Santo. No te engañes con el hablar en lenguas, porque el diablo es políglota “, subraya el obispo.

Si quieres dejar de ser esa persona intranquila, ansiosa, nerviosa, depresiva, malhumorada, si quieres tener esa paz, esa alegría, ese placer en ayudar a las personas, tener pasión por los perdidos y afligidos, necesitas recibir el Espíritu Santo.

En este Ayuno de Daniel, búscalo con todas tus fuerzas y con todo su corazón y ciertamente vendrá sobre ti e inundará tu ser de esa paz, alegría y amor que sólo él puede proporcionar. Y entonces, habrás encontrado el Abrigo de Dios.