Sociedad

Viernes, 16 de Febrero, 2018

El trauma de los inocentes

Menores abusados

 

Más de 21 mil menores de edad fueron agredidos sexualmente en los últimos tres años. La mayoría tenía entre 11 y 17 años.

 

De terror. Según el Centro de Emergencia Mujer, entre el 2014 y 2017, se reportaron 21. 601 casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes. Esto demuestra que la violación y posterior muerte de Jimenita (11 años) en San Juan de Lurigancho, no es un caso aislado, sino un hecho muy recurrente.

Datos del Ministerio de la Mujer revelan que mientras en 2014 se recibieron 4.482 denuncias de agresión sexual contra menores de edad, en 2017 la cifra aumentó a 6.593 (ver cuadro). La mayoría de las víctimas tenía entre 11 y 17 años.

¿Por qué nuestros niños no están seguros? ¿Qué está fallando? ¿Quiénes son los responsables? Para responder a estas inquietudes, conversamos con Lourdes Febres, directora de Acción por los Niños.

Según la activista, el origen del problema está en el irrisorio presupuesto de los programas de protección a la niñez, que asciende al 0,086 % del presupuesto nacional, que representa menos de un dólar por niño.

“Con este monto es imposible desarrollar talleres con los padres de familia, con las organizaciones de mujeres, con los menores a nivel de los colegios. Además, no nos permite contar con la cantidad de profesionales capacitados para enfrentar con éxito esta problemática”, asegura.

La falta de presupuesto para programas de protección a la niñez no es el único problema que afronta los padres. Cuando sus hijos son víctimas de un depravado sexual, la familia debe enfrentar muchas veces la indiferencia de los operadores de justicia.

El padre de Jimenita lo vivió en carne propia. Cuando fue a preguntar por su hija en la comisaría, le dijeron que ella no había venido. Recién cuando la desaparición de la niña llegó a la prensa, los efectivos salieron en su búsqueda. Para entonces, ya había pasado más de un día.

Pena de muerte

El caso de Jimenita llevó a las autoridades a hablar de la pena capital. La directora de Acción por los Niños no cree que esta propuesta sea la solución al problema de la violación sexual a los niños, puesto que las estadísticas han demostrado que estas medidas no persuaden al victimario.

“Lo que hay que hacer es concientizar a las autoridades para mejorar el presupuesto de los programas de protección a la niñez. Asimismo, crear un Registro Único de Víctimas, y trabajar con los agresores desde el ámbito psicológico para evitar que cuando salgan vuelvan a cometer el mismo delito”, afirma.

Conducta

Al sufrir una agresión sexual, ¿qué cambios se generan en la víctima? Según Flor Quintana, psicóloga de la Clínica Lima Norte, el menor se aísla, sus notas bajan, se vuelve nervioso, agresivo, presenta problemas de sueño, etc.

Patsy Saavedra, quien fue violada por sus hermanos a los siete años, recuerda que ella se volvió tímida y callada.

“Para superar el trauma que genera un experiencia de esta naturaleza, el menor requerirá de un tratamiento cognitivo-conductual permanente. El tiempo variará de acuerdo a la disposición de la víctima”, asegura Quintana, quien agrega que en esta tarea, el rol de la familia como proveedor de cariño, comprensión y comunicación es importante para su recuperación.

Esa suerte no la tuvo Patsy, quien por miedo a las amenazas de sus agresores, y del desinterés de su madre hacia ella y sus hermanas, nunca contó a alguien lo que estaba viviendo. Por eso durante ocho años fue ultrajada.

“Fue recién cuando conocí a la CCES que aprendí que podía dejar de odiar a mis hermanos. No me fue fácil, pero lo logré. Hoy vivo en paz con mi familia”, cuenta.(Redacción)

LINEA 100

Si es víctima o testigo de una agresión física o sexual, puede llamar a este servicio que funciona todo el día, de lunes a domingo.

 

“Cerrar la herida es el primer paso”

Superar una violación sexual no es fácil. Las integrantes del proyecto Rahab, de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, son conscientes de esa realidad. Por ello, con mucho profesionalismo, aconsejan a las víctimas a perdonar para cerrar las heridas, y así empezar una nueva vida.

La señora Silvia Barroso, coordinadora del proyecto, cuenta que a todas las personas que llegan con este problema les dicen que solo con el apoyo de Dios lograran ese objetivo.

“Para el proceso de recuperación, las víctimas pasan por un taller de autoconocimiento que consta de cinco charlas; cada una de ellas con una tarea y una evaluación. Luego de un mes y medio, las integrantes reciben un diploma”, revela Barroso.

El año pasado, el proyecto Rahab realizó cinco talleres y este año ya inició el primero.

Para los interesados en participar en estos talleres, pueden acercarse al jirón Carabaya 921, excine Metro (frente a la plaza San Martín), todos los martes a partir de las 6 p.m.