Agenda Semanal

Viernes, 23 de Marzo, 2018

Reunión de Domingo

Concentración de fe y milagros

 

Nadie está libre de sufrir algún mal que hay en el mundo. Para no ser una víctima más, practique las enseñanzas de la Concentración de Fe y Milagros.


Casos de asesinatos, violencia física y sexual, corrupción y muchos otros problemas sociales que todos los días escuchamos, leemos y vemos en las noticias, nos revelan que el mundo está alejado de la protección del Altísimo. ¿Cómo podemos hacer frente a realidad que también nos afecta? Luego de participar de la reunión, aprenderá a tener resiliencia, sabiduría y fe, que le ayudaran a enfrentar con éxito esos factores externos. ¿Quiere hacer la prueba?

“Ningún mal habrá de sobrevenirte, ninguna calamidad llegará a tu hogar porque Él ordenará a sus ángeles te cuiden en todos tus caminos” (Salmo 91:10-11)

Todos los domingos, el alimento espiritual proporcionado en la Concentración de Fe y Milagros fortalece el alma de los afligidos y restaura familias sin protección. Una sola reunión y una sola oportunidad que usted no puede perder. Participe este domingo a las 7 a.m., 9:30 a.m., principalmente; 3 p.m. y 6p.m., en el jirón Carabaya 921, excine Metro, frente a la plaza San Martín.

Opiniones:

¿Quéexpectativa tiene  de la reunión?

Carmen Chambi.- “Participar en la Concentración de Fe y Milagros me da fuerzas para vencer los problemas diarios porque salgo espiritualmente fortalecida; por esa razón, asisto”.

Jaqueline Ruiz.- “En la reunión aprendo a ser mejor madre y cómo dominar mi carácter, puesto que tengo hijos pequeños. También, aprendo a cuidar de mi familia”.

 

“Por culpa de las drogas, empecé a agredir a mi esposa”

 

Manuel Tapullima creció en una familia violenta y llena de conflictos. Su padre siempre agredía a su madre con insultos y golpes cuando llegaba borracho. “Cada vez que mi papá le pegaba a mi mamá, el corazón se me llenaba de ira” comenta Manuel. “Por esos problemas, fui un hijo rebelde y comencé a consumir cocaína y alcohol. Por las noches, no podía dormir porque recordaba todo el maltrato de mi papá”.

Con ese resentimiento hacia su padre, Manuel creció y formó luego una familia. Poco tiempo después de casarse, empezó a agredir a su esposa por culpa de las drogas que consumía. “Me había convertido como mi padre. Todo estaba mal, precisaba ayuda’’, cuenta.

Manuel conoció la iglesia por medio de la televisión, y cuando fue por primera vez entendió que solo con la fe inteligente podía cambiar su forma de ser. Así lo hizo, dejó las drogas, y hoy tiene una familia donde prima el respeto, el amor y la comunicación.