Reflexión

Viernes, 18 de Mayo, 2018

Las cosas malas

Destruyen la vida

 

Jesús caminaba en las calles de la ciudad de Jerusalén cuando vio una higuera que no tenía fruto (Mateo 21:18-22). Eso no era común porque el clima de Israel, la vegetación y la temperatura eran favorables para que la higuera produjera mucho fruto. Entonces, ¿por qué no había nada?

Esta higuera se ubicaba en el borde del camino, es decir, no tenía dueño. En realidad, esta no era infructífera, producía frutos, pero no le pertenecía a nadie, cualquiera podía tocarla.

Nosotros somos la higuera. Si no tienes dueño, le perteneces a cualquiera, espiritualmente hablando.

Quizá, te has preguntado por qué las cosas salen tan mal a pesar de que te esfuerzas y las circunstancias en ese momento eran favorables; a lo mejor ni eso, todo de por sí ya va mal y terminó peor. Esto pasa porque el diablo y las situaciones pueden afectarte.

Cuando empezamos a pertenecerle al Señor Jesús, Él se vuelve nuestro dueño. Puede parecer extraño, pero al ser de Su propiedad, ya no eres una higuera en el camino y, por consiguiente, el diablo te verá y sabrá perfectamente que ya no puede tocar tu vida. Si usted se da cuenta que su vida no progresa y el sufrimiento ha perdurado durante años, participe este sábado de la reunión de los Casos Imposibles en la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, Jr. Carabaya 921, excine Metro (frente a la plaza San Martin). Principalmente 7p.m., otros horarios 7:30 y 10a.m. - 3p.m.