Agenda Semanal

Miércoles, 27 de Junio, 2018

Concentración de Fe y milagros

La respuesta de Dios

 

A cada minuto que pasa, el ser humano queda expuesto a centenas de informaciones, con la era digital tenemos todo en nuestras manos en una velocidad sorprendente. Es verdad que ello ha traído muchos beneficios; sin embargo, hay que estar atento, porque muchos están creando un comportamiento ansioso. Esto podría generar decisiones equivocadas o emociones nocivas a la salud. Pero, ¿cuándo precisamos de una respuesta de Dios?, y ¿si esta respuesta es urgente?, ¿cómo confiar y no dejarse llevar por la ansiedad? ¿Cómo mantener la fe y lograr ser respondido? Las respuestas a todas a estas preguntas son respondidas en la Concentración de Fe y Milagros. Acérquese este domingo a las 9:30 a. m. al jr. Carabaya 921, excine Metro (frente a la plaza San Martín), otras direcciones en http://www.cces.com.pe/direcciones.

Opiniones

Carmen Chambi: “Participar en la Concentración de Fe y Milagros me da fuerzas para vencer los problemas diarios. Salgo espiritualmente fortalecida y motivada; por esa razón, siempre asisto”.

Jaqueline Ruiz: “En la reunión aprendo a ser mejor madre y cómo dominar mi carácter, puesto que tengo hijos pequeños y preciso ser ejemplo. También aprendo a cuidar de mi familia”.

Testimonio de familia 

 

“Estaba a punto de divorciarme”

Ver sufrir a su familia, por culpa de su enfermedad, fue muy doloroso para Marlene Sosa. Ella sufría de gastritis crónica y también atravesaba una separación sentimental debido a la falta de comprensión con su pareja.


“Para aparentar que todo era felicidad entre mi esposo y yo, fingíamos ante los amigos y familiares; sin embargo, la situación entre los dos era crítica. Los insultos y amenazas eran el pan de cada día. Casi ya no nos soportábamos”, confiesa Marlene.

Cuando el divorcio era la salida más lógica para acabar con el infierno que Marlene vivía, una invitación a la CCES cambió todo.

“Empecé a usar mi fe y a luchar por mi salud y la salvación de mi matrimonio. Luego de un tiempo, mi salud mejoró y logré perdonar a mi esposo. Hoy tengo con él dos hermosos hijos”, cuenta.

Marlene luchó, creyó y perseveró. Aprendió de las reuniones que, para tener una familia unida, es preciso contar con Dios.