Obreros

Lunes, 02 de Julio, 2018

¿Cómo hacer la obra de Dios?

El deseo de ganar almas

 

Atender, ayudar, orientar, guiar, salvar vidas. Todo eso hace un(a) obrero(a) de la casa de Dios. La iglesia Comunidad Cristiana del Espíritu Santo cuenta con cuatrocientos veinte obreros en todo el país, y entre ellos 105 están en nuestra sede Nacional ubicada en la Avenida Venezuela, 681, en Breña.

El grupo de obreros(as) es un grupo de personas que dedican sus vidas voluntariamente a hacer la obra de Dios. Ser un obrero significa dedicar su vida en favor de los que sufren en gratitud a la transformación interior que el Espíritu Santo realizó en ellos. [Vea como recibir el Espíritu Santo en la página 3]. Muchos de ellos llegaron a la Comunidad cristiana del Espíritu Santo con la vida totalmente destruida: enfermos, viciados, en la miseria, con la familia arruinada, en fin, enfrentando diversas situaciones difíciles. Pero gracias a la orientación que recibieron de los pastores o aun de otros obreros de la Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, tienen hoy sus vidas transformadas y por eso se orientaron a salvar las vidas que están sufriendo.

Requisitos para ser un obrero(a):

Para ser un obrero de la casa de Dios uno necesita sobre todo tener el deseo de salvar vidas. Tres pasos son necesarios para el que quiera servir como obrero(a) en la casa de Dios:

1.    Conversión: El candidato debe convertirse a Dios de verdad, por medio del bautismo en las aguas, para eso es necesario el arrepentimiento sincero de todos sus pecados y la entrega incondicional del candidato a Dios

2.    Bautismo con el Espíritu Santo: Luego del bautismo en las aguas y de la entrega incondicional, el candidato comienza una etapa de búsqueda incansable al Espíritu Santo, que lo capacitará para salvar a los demás.

3.    Deseo de salvar: El Espíritu Santo no viene sobre nadie por casualidad, el Espíritu Santo es el que coloca en uno el deseo de salvar a los demás. Habiéndolo recibido, es imposible que el candidato se conforme simplemente en ser un miembro más de la iglesia. Es ahí cuando surgen los nuevos obreros(as), personas que quieren dedicar sus vidas al servicio de Dios, atendiendo, orientando y orando por los demás, todo eso voluntariamente en gratitud a lo que Dios ha hecho en sus vidas.