Reflexión

Miércoles, 04 de Julio, 2018

La importancia de lo espiritual

Prioridades en la vida de Jacob

 

 

 

“Mejor me es la ley de tu boca; Que millares de oro y plata”.

(Salmos 119:72)

“Por eso he amado tus mandamientos; Más que el oro, y más que oro muy puro”. (Salmos 119:127)

Esté tu mano pronta para socorrerme; Porque tus mandamientos he escogido”.(Salmos 119:173)

Podemos ver como David priorizaba los preceptos de Dios más que todo. Y así como él, todos los hombres y mujeres de Dios que marcaron la diferencia en la historia tenían en común el hecho de priorizar Su palabra antes que cualquier otra cosa en este mundo.

Con Jacob no fue diferente. Él también priorizó lo espiritual desde el momento que recibió la bendición por parte de su padre y la primogenitura en lugar de su hermano Esaú. (Ver en Génesis 27)

Sus ojos no estaban puestos en las tierras, los ganados, el oro o en la plata que tenía Isaac porque sabía exactamente lo que Abraham había heredado a su padre. Existen muchos que como Esaú, desprecian lo espiritual y viven en necesidades físicas, sin alcanzar la salvación.

La palabra, la bendición y la primogenitura, eran prioridad en la vida de Jacob.

En el desierto amenazado de muerte por su hermano, él no tenía bienes materiales pero estaba “embarazado” de la palabra de Dios, porque su padre le había transferido su bendición.

“Embarazados” son aquellos que permanecen en la palabra de Dios, y la palabra permanece en ellos. Por eso está escrito: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”. (Romanos 9:13).

Son pocos los que, como Jacob, están dispuestos a cualquier sacrificio en esta vida con tal de recibir lo más importante de todo: la bendición espiritual.

No importa el lugar, las circunstancias o necesidades. Para recibir su bendición están dispuestos a todo, ya que son conscientes de que, si las cosas están bien interiormente, también lo estarán exteriormente.