Estudios Bíblicos

Miércoles, 01 de Agosto, 2018

Daniel en la cueva

¿Por qué Dios no lo liberó?

 

Un pensamiento erróneo que muchas personas tienen es que, después de que se entregaron a Dios, no enfrentarán luchas, pruebas y problemas. Muchos confunden vivir la verdadera fe con vivir una vida libre de desafíos. Pero esa no es la promesa del Altísimo para los que deciden servirlo.

Usted, seguramente, ya oyó la historia del profeta Daniel. Él se destacó entre todos los empleados del rey, pero el hecho de que él adoraba a Dios hizo que él fuera perseguido. El rey había emitido un decreto que determinaba que el hombre que le orara a cualquier dios sería arrojado a la cueva de los leones.

“Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios” (Daniel 6:10-11).

 

La fe permitió que él enfrentara el desafío con valor. Él podría salvarse, en caso de que negara el temor a Dios, pero fue fiel. Esa fidelidad lo llevó a la cueva de los leones.

 

“Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre […]. El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre” (Daniel 6:16-21).

 

Al ver aquel milagro, el rey se alegró y ordenó que todos los acusadores de Daniel fueran echados al foso de los leones, con sus mujeres e hijos. Allá, ellos fueron atacados por los leones.

El milagro dependiendo del sacrificio

Daniel solo se salvó porque confió en Dios hasta el fin, aun cuando las circunstancias mostraron una difícil realidad. Es decir, pensando en los días actuales, es necesario posicionarse ante las situaciones del día a día y, sobre todo, creer que Dios está en el control, aún en medio de las adversidades.

¿Usted ya se detuvo para pensar que tal vez Dios había permitido que Daniel pasara por eso no solo para que Él fuera glorificado sino también para que su fe fuera fortalecida? Él no liberó a Daniel del foso de los leones, pero salvó a Daniel en la cueva, lo liberó de los leones. Y, además de todo eso, Él empezó a ser respetado por el rey.

Dios no libera a las personas de los problemas, de las pruebas y dificultades, sino que Él fortalece a los individuos para que puedan enfrentarlas. Por eso, si usted está pasando por dificultades, no piense que eso está sucediendo porque Él lo abandonó. Al contrario: es en ese momento que usted debe fortalecer su fe y aún más.

Muchas veces, Dios permite que las personas enfrenten algunos problemas para ver cómo se comportan. Para observar si ellas se mantienen firmes ante las dificultades. “Quien piensa que seguir y servir al Señor Jesús es estar libre de los problemas, olvídelos. Quien piensa que estar lleno del Espíritu de la paz es estar libre los problemas, olvídelo. La paz del Espíritu Santo está en el interior, nunca en el exterior. Por muy grandes que sean las bendiciones espirituales o materiales, los problemas siempre existirán. Forman parte de la vida con Dios o sin Dios. No hay fin de los problemas aquí en la Tierra. Una cosa es cierta: Dios nos ha dado herramientas capaces de superar todo y cualquier problema. ¡Gloriémonos en eso!”, afirma el obispo Edir Macedo en su blog.

El secreto para permanecer

Para el verdadero cristiano, las pruebas deben ser motivo de alegría. Es en esos momentos que se puede mostrar al Autor de la Vida que la fidelidad existe no solo en los buenos momentos y que nada de este mundo puede apartarlo de Su amor.

Todos pasan por dificultades, ya sea en el trabajo, en el matrimonio, la familia o la vida económica. Y no importa si son problemas o tentaciones, sino cómo usted reacciona ante estas situaciones. “Esto significa la materialización de la fe sobrenatural. Son los desiertos que maduran y preparan a los siervos de Dios. Si Jesús tuvo que ser llevado al desierto por el Espíritu Santo, para ser preparado, ¿cómo nosotros podremos evitarlo? La fe no solo es herramienta de conquistas gloriosas, sino también de defensa”, agrega el Obispo.

El obispo Macedo indica cuál es el secreto para permanecer firme ante las tribulaciones: “Dos palabras con sentidos semejantes, pero con gran diferencia. Una cosa es tener fe para casarse, por ejemplo. Lo difícil es seguir con ella para mantener el matrimonio. Ahí es donde entra la confianza. La confianza es la continuidad de la fe. Cuanto mayor es el cultivo de la fe, mayor será la confianza”.

Confíe y ponga en práctica esa fe que usted ha aprendido y, de esa forma, los problemas se volverán pequeños. Así como Daniel venció el foso de los leones, usted superará todo y cualquier obstáculo que esté en su camino. ¡Crea!

 

Extraído de http://universal.org.mx