Estudios Bíblicos

Miércoles, 08 de Agosto, 2018

El bautismo del Señor Jesús

La Santisima Trinidad

 

Aunque la Santísima Trinidad sea un misterio que será revelado sólo cuando estemos delante del trono de la gracia, aun así, podemos estar seguros de Su existencia, por la información dada en las Sagradas Escrituras. Algunos versículos son bastante explícitos al respecto, no permitiendo ninguna duda de Su existencia. El ejemplo más claro y evidente de la manifestación de la Santísima Trinidad fue precisamente en el bautismo del Señor Jesús, realizado por Juan el Bautista, documentado en el libro de Mateo:

“Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:13-17).

En este versículo podemos identificar a tres Personas:

El Hijo, siendo bautizado en las aguas;

El Espíritu Santo, descendiendo sobre el Hijo en forma de paloma;

El Padre, identificando desde los Cielos a Su Hijo amado, Jesús.

El apóstol Juan también confirma la existencia de la Trinidad, cuando dijo: “Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan” (1 Juan 5:8).

En el Antiguo Testamento no se hace referencia directa a la Trinidad. Pero, en la creación del hombre encontramos en la expresión de Dios lo siguiente: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza” (Génesis 1:26); “Luego dijo el Señor Dios: ‘He aquí el hombre es como uno de nosotros…’” (Génesis 3:22).

Esta manera pluralista de referirse a sí mismo revela indirectamente la existencia de la Santísima Trinidad.

La Biblia revela que en la Santísima Trinidad tenemos tres Personas distintas; sin embargo, Un solo Dios: Dios-Padre, Dios-Hijo y Dios-Espíritu Santo. Como esto es un misterio, debemos alegrarnos porque ya tenemos esta base de conocimiento, una vez que el oculto se queda con Dios, según la propia Palabra nos advierte:

“Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley” (Deuteronomio 29:29).

Participa del Ayuno de Daniel, para que el Espíritu Santo venga a hacer morada en tu vida.

Del 6 de agosto al 26 de agosto.

¿Ya participó en el Ayuno de Daniel? Deje su comentario contando sus experiencias. Esto ayudará a quienes aún no han decidido participar y de ese modo descubran los beneficios de este propósito.

(*) Texto extraído del libro “El Espíritu Santo” del obispo Edir Macedo